Hijas de Tito Rojas: “Era el de la fortaleza en casa”

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Protector, bohemio y amante de los boleros. Vivaracho, fajón y con una buena actitud a pesar de cualquier contratiempo.

Las hijas del fenecido cantante Tito Rojas son conscientes de la admiración que prevalece en la fanaticada por quien dejó una huella profunda en el libro de la salsa. Por el artista que lo daba todo en el escenario para disfrutar al máximo de la interacción con su público. Pero Kisha y Jessica ven mucho más. Recuerdan al padre que, mientras insistía en su sueño de dedicarse a cantar, iba a trabajar en bicicleta al empleo de turno para, a la par con su esposa, traer sustento a la casa. Al que, lejos de una estabilidad económica, las abrazaba bajo un techo del Programa de Sección 8, de la Administración de Vivienda Pública, en Humacao. Al abuelo consentidor que vigilaba por el bienestar de sus nietos.

Los recuerdos del hombre dulcero, amante de los límbers y los postres. Del padre risueño, empeñado en que a sus hijas no les faltara nada, salen a relucir en las orgullosas hijas, quienes confiesan lo duro que es hablar del “Gallo Salsero” a más de un año y medio de su partida.

“La gente no sabe, porque la gente lo veía en una tarima cantar una hora, firmar autógrafos, tomarse fotos con ellos. Pero al regresar a casa, lo que se veía detrás de la puerta, lo sabemos nosotras. Ahí es cuando tú analizas el momento tan rápido… doloroso que fue esa muerte repentina”, afirmó Jessica, quien, como su hermana, valora que en la séptima edición del Aniversario de la salsa se le rinda homenaje póstumo. El evento de la emisora SalSoul se realizará este próximo domingo en el Estadio Hiram Bithorn.

“Yo nunca pensé que mi papá fuera a fallecer a los 65 años, ni mucho menos de esa manera, tan solo”, dijo con aflicción sobre el deceso que ocurrió en la madrugada del 26 de diciembre de 2020, como consecuencia de un infarto. “Tuve la esperanza y la fe de que iba a estar con nosotros mucho más tiempo. Pero para poder tener paz y lograr encontrarla, he tenido también que pensar en que Dios ha sido bueno, porque me lo permitió tener 65 años”, prosiguió, y manifestó el orgullo por su manera de ser.

“Mucha gente cantaba sus canciones, llegaba a los hogares con su música, pero nosotras sabemos quién era Julio César, y era un gran padre, un hombre bueno, un hombre de pueblo. Dentro de mi dolor, eso me llena de satisfacción”.

A lo largo de su trayectoria artística, el responsable de frases como “Perdona sae´” y “Coge pa´ tu casa” no fue ajeno a controversias.

“Mi papá escuchaba cuando a veces se hablaba negativo en los medios, o a veces cuando salía a la calle y hacía ‘x’ o ‘y’ cosa, y al otro día salía en todos los medios, y nosotras a veces estábamos como que ‘mira, papi, saliste en este programa, hablaron de ti’, y nosotras a veces lo sufríamos tanto por cuidarlo a él y por protegerlo, y en menos de una hora, te puedo decir, a veces se bañaba, se vestía, y decía ‘ustedes están cogiendo lucha por las cosas mías, no se preocupen’, y salía a la calle como si nada, con la frente en alto, sonriendo, cantando, alegre, con su chispa, con su energía”.

En este sentido, Kisha resaltó la entereza de la voz de temas como Siempre seré, Condéname a tu amor Nadie es eterno, entre una amplia de colección de éxitos.

“Papi era el de la fortaleza en casa”, dijo la mayor de las Rojas. “Por más que él se estuviera derrumbando, él no nos podía ver llorando”, sostuvo, y realzó su legado.

“Mi papá fue un hombre que todo lo que obtuvo, fue por derecho propio, por sacrificio y con su sudor, trabajando de manera honrada, limpia. Uno trata de, en verdad, dejar la tristeza de lado porque mi papá era un hombre que podía estar sufriendo o sentirse melancólico, pero mi papá no le demostraba a nadie. Él era con su jocosidad, sus alegrías, sus canciones, su bohemia, su guitarra y todas esas cosas, que son las que poco a poco voy pensando para decir ‘espérate’, y motivarme a mí y poder decir ‘voy a hacer esto y voy a hacer lo otro’ aunque no esté presente”, dijo sin evitar emocionarse, y planteó los sentimientos encontrados por enfrentar con frecuencia las memorias de su padre.

“No todo el mundo escucha la voz de su papá después de morir en una radio, o por la televisión, en otras plataformas, ya sea Facebook o Instagram. Ver la cara de tu papá”, expuso con la voz quebrada. “Uno todavía está trabajando con el recuerdo. Pero ver el cariño del pueblo, a mí en lo personal, me fortalece”.

Aunque ninguna mostró interés en dedicarse a la música de modo profesional, en la intimidad del hogar acostumbraban cierta interacción musical con su padre.

“A nosotras nos encanta cantar”, dijo Kisha. “Nosotras heredamos este tono. Papi decía ‘Jessi, hazme segunda voz, Kisha, primera, y yo con la guitarra’. Había momentos en que él estaba con la guitarra y decía ‘no, lo siento, están desafinás, cuando estén ready, me avisan’ (ríen). Pero nosotros creábamos un ambiente familiar, íntimo, que hacíamos bohemia hasta dentro de nuestra casa. Mi papá era un hombre bohemio, no cantaba salsa en mi casa. Mi papá era, balada, bolero, música de Tito Rodríguez, del ayer”, recordó. “Te puedo decir que, de los nietos, mi nena (Amanda Isabel) está en la Escuela Especializada en Bellas Artes en Humacao, y entró por canto. La nena mía canta bien bonito”, dijo la también madre de Julián Yadiel, quien se inclina por la tecnología.

La hija de Jessica, Brianna del Valle, muestra mayor interés por el baile y los deportes. Su orgullosa madre confiesa que “la he escuchado cantar y se escucha afiná”.

Sobre la oportunidad de presenciar el tributo al intérprete en el evento salsero del próximo domingo, ambas reiteraron su agradecimiento y anticipan que se tratará de un momento con emociones encontradas. Kisha valora el pretexto de la ocasión para sentir la admiración de su legado.

Rosa Escribano Carrasquillo

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