Lalo Rodríguez y la historia desconocida del disco más extraño de la Salsa

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17 años. La historia cuenta que dentro del grupo de curtidos guerreros que conquistó aquel primer Grammy para las tierras del Sur había un jovencito de tan solo 17 años. Alto, aco, callado, quizá demasiado tímido para su edad y para la movida del ‘business show’ americano.
Pero nada de eso importaba. Cualquiera fuera la idea que alguien pudiera haberse hecho previamente sobre él, la misma desaparecía por completo al escucharlo cantar.
Sus padres, doña Margarita y don José, lo habían bautizado con el nombre de Ubaldo al nacer, allá por 1958, pero todos los amigos en su Puerto Rico natal lo conocían mejor como ‘Lolo’ .
Ubaldo, rebautizado después en el mundo de la Salsa como ‘Lalo’ Rodríguez, es quien ahora, con 61 años, me cuenta los detalles desconocidos de esta historia contada ya tantas veces.

Dos canciones y dos meses. La historia cuenta que al maestro Eddie Palmieri le bastó con escuchar en solo dos canciones a Lalo Rodríguez para saber que había encontrado una voz especial.

Ocurrió durante un baile en el verano del 73 en Puerto Rico. Lalo era el vocalista de ‘Tempo moderno’ , una orquesta juvenil a la que le habían encomendado la tarea de acompañar al maestro Justo Betancourt. Y fue este quien los presentó en la barra de aquel lugar.
Pero solo cuando el sello Fania le arrebató al cantante de su orquesta, el sonero Ismael Quintana, decidió volver a Puerto Rico para buscarlo y hacerle una prueba.
La audición se cumplió una tarde de marzo del 74. Después de hacerle interpretar varias piezas frente a don René Hernández, ex director de la orquesta de Tito Rodríguez, un Palmieri feliz, pero parco y preciso, le dijo: “No cantes más, estás en mi orquesta” . Y desapareció.
“Dos meses después, en mayo, cuando yo pensaba que ya se había olvidado de mí, entró una llamada a mi casa y era Palmieri desde Nueva York diciéndome: ‘Óyeme muchachito, te vienes mañana para acá, empezamos a grabar’. Tres días después, y con apenas 16 años, yo estaba allá con mi papá”.

Dos ensayos. La historia cuenta que el Grammy del 76 fue otorgado al pianista y director de orquesta Eddie Palmieri, eterno rebelde de la Salsa, por su obra ‘The Sun of Latin Music’ . Pero la historia no cuenta que el cantante de la banda tuvo solo dos ensayos para prepararlo.
Ese trabajo, grabado en 1974 en ‘Electric Lady Studios’ , de propiedad del legendario Jimi Hendrix, fue catalogado como el más revolucionario de su género, y se le considera hoy como un disco de culto.
‘The Sun of Latin Music’ contiene solo seis cortes, entre ellos una cumbia salseada dedicada a Colombia. Aunque en los créditos nales la autoría.

Pero, ante todo, en ese disco aparece la más extraña grabación de toda la historia de la Salsa: el tema ‘Un día bonito’ .
Nadie había hecho antes algo así: tres elementos diferentes fusionados en una pieza de 14 minutos y 46 segundos de duración. Una misteriosa obertura de casi siete minutos de solo piano abre la puerta a una auténtica comparsa cubana y esta luego introduce un trepidante arreglo salsero, en el que la voz de Lalo Rodríguez se funde hasta el climax con un complejo entramado de armonías desaantes.
“¿Sabes qué es lo más sorprendente? Que la gente piensa que yo me preparé mucho para ese disco y no fue así. No pude. Yo no sabía qué canciones iban, me enteré cuando llegué a Nueva York. Palmieri me pasó las letras, me cantó la melodía y yo las grabé en una grabadora vieja para aprendérmelas. Luego hicimos dos ensayos con la orquesta, martes y jueves, y al lunes siguiente ya estábamos en el estudio grabando. Y yo no sé cómo pude salir bien de eso, porque apenas había cumplido 16 y no tenía ninguna experiencia. Pero no hubo ni un solo tropiezo en la grabación. Yo nunca tuve miedo, pero hoy, cuando intento descifrar lo que pasó, mi única explicación es que fui llevado de la mano por un ángel. Dios estuvo conmigo”.
Como si todo lo que le estaba ocurriendo fuera poco, el jovencito Lalo vivió durante aquellos días de grabación una experiencia envidiable para cualquier otro cantante de su generación y de las que vinieron después.

Una mentira. La historia, narrada por el escritor venezolano César Miguel Rondón, cuenta lo que Lalo Rodríguez considera una mentira.
Según consignó Rondón en su obra ‘El libro de la Salsa’ , durante la grabación de ‘Un día bonito’ “el debutante y adolescente Lalo Rodríguez fue forzado a un registro altísimo para la parte del son” .
Pero lo cierto es que no hubo nunca un plan de Palmieri que lo forzara a cantar en ese tono. De hecho, fue el mismo Lalo quien se lo propuso y llevó su voz hasta las altas cumbres que se notan en la grabación.
“Ese tema no lo iba a cantar yo. Era para Jimmy Sabater y Willie Torres. Pero en el estudio a Palmieri no le gustó ninguna de las combinaciones que hizo con las voces de nosotros tres. Sentía que se escuchaba monótono y que la música era demasiado agresiva para las líneas melódicas. Y entonces, ya después de muchas horas de ensayos que no le gustaron, él me llevó hacia el piano y me dijo: ‘Mira, nene, este es el tema del disco. ¿Tú que harías diferente para salvarlo? Yo de inmediato lo que hice fue cantarle la misma melodía, pero en un tono mucho más alto. Se la canté más arriba, porque así es como yo la sentía, con un ímpetu que estaba más a la par con la agresividad de todo el arreglo instrumental. Y cuando hice eso, él brincó del piano y me pidió grabar en ese mismo tono las dos estrofas. Después, ya como a las 8 de la mañana, paró la grabación y me dijo: ‘Ya no cantes más, mañana hacemos los soneos, me salvaste el número’. Y me abrazó”.
¿Por qué es importante esa claridad para los estudiosos de la Salsa? Porque Lalo Rodríguez, después de aquel disco extraordinario con Palmieri, llegó casi a la categoría de leyenda; el hombre con la voz más pura y transparente de la Salsa, capaz de alcanzar registros imposibles para otros.
Y saber que fue él mismo quien fijó el tono para aquella canción legendaria, y no fue forzado a ir hasta el límite de su capacidad, le pone un marco preciso a la apreciación de su talento natural.

Una intriga. La historia cuenta que la aventura del adolescente Lalo Rodríguez con la orquesta de Eddie Palmieri fue fantástica, pero corta, y concluyó con una novela llena de intriga.
Un año después de la grabación de ‘The Sun of Latin Music’ , en 1975, Palmieri ya avanzaba en la producción de su segundo disco con Lalo. El Grammy le había dado el músculo y la ambición para conformar una orquesta mucho más grande y potente.
La obra incluiría tres nuevos temas en la voz de Lalo: ‘Kinkamanché’ , ‘Oye lo que te conviene’ y ‘Un puesto vacante’ .  La pista de este último estaba grabada desde mucho antes, pues se había previsto que hiciera parte de ‘The Sun of Latin Music’ .
Palmieri había escrito la letra para recibir nuevamente en su orquesta al timbalero, Manny Oquendo, con quien pretendió reunirse nuevamente para esa grabación, pero quedó por fuera al no poder concretarse realmente aquel reencuentro.
El disco iba a todo vapor. Palmieri había decidido que se llamaría ‘Kikamanché’ , término de lengua Yoruba que traduce ‘La bendición’ . Su carátula, ilustrada con fotografías de un ritual africano realizado con cocos.

Hoy, a los 61, Lalo sostiene que más que satisfacciones, ese trabajo inconcluso le dejó un enorme trauma.
«Yo había hecho ya un disco muy lindo y este no salió bien, eso no estaba aún para el público, eso no era lo que se iba a cantar, ni lo que se iba a tocar. A Palmieri no le gustó y creía que debía quedar de otra forma. Sí, metí unos registros altos ahí, pero yo pude cantar mejor esos tres temas. La limpieza vocal que se podía hacer no estaba, yo pude haber mejorado los fraseos, pero para mí era un ensayo. ¿Usted se imagina si todo hubiera uido como Eddie quería? Verdaderamente eso iba a a ser una obra maestra».
Sin embargo, cualquier espectador desprevenido que lo escuche y lo compare puede notar fácilmente que en este disco la voz de Lalo Rodríguez alcanzó registros más altos y quizá más complejos que los que tuvo en ‘The Sun of Latin Music’ , mientras que la banda suena poderosa, ancada y sabrosa.
Quizá por eso, y por la oscura historia de su creación, ese trabajo que pasó a la historia como un hijo ilegítimo y fue rechazado por sus padres, tiene tanto valor para los amantes de la Salsa como ‘The Sun of Latin Music’

Ossielvillada

 

 

 

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